Archivos de la categoría ‘Tiránidos – Warhammer 40K’

La última criatura del encargo de Tiránidos.
El misterioso Malántropo, una criatura hinchada, que rezuma gases toxicos y poderosos acidos por sus glándulas. Poco se sabe de esta enormi criatura, más alta que un carnifex o un tanque de batalla.
Flota a ras del suelo gracias a los gases que conserva en su interior avanzando con mortal serenidad.
Hay pocos datos de esta criatura, pues no todas las flotas enjambres generan estos seres, y aquellas que lo hacen no han podido ser estudiadas.
Se considera una criatura de prioridad betha en el enjambre, dado se piensa que no posee cualidades sinápticas o capacidad de comandancia para con otros organismo tiránidos.

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Un nueva actualización! Y casi la última sobre tiránidos.
Esta vez es la mente enjambre nos asombra con su capacidad de adaptación, con una criatura diseñada para trasnportar dentro de su ser progienes de guerreros, o enormes carnifex.
En los asaltos planetarios la flota enjambre lanza cientos de miles de estas “cápsulas” desde la orbita.
Muchas de ellas perecerán junto con las tropas de su interior por la defensa planetaria, pero muchisimas más llegarán a tierra.
La espora micética se compone de dos criaturas realmente, la criatura exterior esta preparada para aguantar las condicioens de un asalto orbital, y morirá en el descenso, la segunda criatura tiene como labor proteger a su valiosa carga interior del impacto contra la superficie del planeta. Una vez llegada a tierra morirá en poco tiempo, no sin antes atacar a toda criatura no tiránida con sus poderosos tentáculos.

 

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Como apoyo a las hordas de asalto tiránidas, la mente enjambre creó a estas criaturas. De caracter menos agresivo, los biovoros son el arma perfecta para bombardear las bases enemigas desde una distancia prudencial.
Con poderosos impulsos musculares lanzan a enormes distancias esporas explosivas, que detonarán en cuanto perciban la presencia de formas de vida no tiránidas.
Las esporas tienen una mínima inteligencia, pero saben cuando han de detonar, y si un disparo de biovoro falla al impactar, caeran lentamente a tierra abriendo sus branquias y buscarán por tierra al enemigo más cercano, se acercarán y detonarán.

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Ya sea cabando inmensas redes de túneles subterraneos o asaltando a vertiginosa velocidad a sus enemigos, las Mantifex cumplirán a la perfección su cometido dado por la Mente Enjambre, llegar rápidamente a la retaguardia enemiga y acabar en un baño de sangre con todas las reservas y apoyos del enemigo.

Se dice que las Mantifex perciben tantos campos sensoriales y reciben tantos datos de sus agudos sentidos, que sin el tutelaje de las criaturas sinápticas del enjambre no son capaces de procesarlo.
Además, como tristemente comprobó un estudio imperial que acabó en matanza, las Mantifex no estan ciegas frente a objetivos inmoviles y son perfectamente capaces de captarlos, sólo que sus instintos de cazador las “obligan” a atacar a enemigos al a carrera.

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Una nueva muestra del poder creativo de la Mente Enjambre.
Esta vez los guerreros tiránidos emergen de entre la espesura para destrozar a los enemigos del enjambre.
Con su increible fuerza y tamaño y su gran control sináptico sobre otras criaturas de la horda, la mente enjambre se asegura de que sus planes salgan a la perfección sin ningun tipo de error.

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El poder de la Mente Enjambe no tiene límites, pero no todas sus creaciones pueden canalizar dicho poder, para ello se creo la bioforma perfecta, los Zoántropos.
Capaces de dirigir y usar a voluntad este inmenso poder.
Es tal su capacidad psíquica que á en constante levitación y protegidos por un incesante escudo de energía psiquica, hecho que ya de por si solo, dejaría exausto al más dotado de los psíquicos del Imperio.
Por el contrario, su fragilidad física les hace imposibles cualquier otro movimiento, y si no pudiera usar sus increibles poderos, sus musculos y huesos no soportarían el increible peso de su superdesarrolado craneo.

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Esta vez es un Lictor el que aparece entre la maleza, con su extremo sigilo y su capacidad camaleónica.

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